lunes, 1 de abril de 2013

Tu nombre me suena a...

Hará unas semanas descubrí que tenía mensajes en Facebook que no había visto. Eran mensajes de personas desconocidas. Me pongo a leerlos y me encuentro con un saludo de un perfecto desconocido que se sabía todos mis nombres, o sea, no sólo el nombre de pila, sino los otros dos que me encasquetaron cuando me bautizaron: Francisca Trinidad. ¡Casi ná'! No suelo contarlos, porque, sobre todo entre los amigos españoles en seguida sale el grito ¡Paca-Trini, jajajaja! Sería fácil pensar que se encuentran en Internet, San Google y compañía, pero no. Salen en mi partida de nacimiento y salían en mi carnet de identidad alemán.

Intrigada respondo al saludo con la petición de que me refresquen la memoria, a ver de qué se sabía ese señor que no me suena de nada tanto detalle. Ayer recibí la respuesta: Año 82. Una noche, una amiga y yo acudimos a visitar a un amigo que era enfermero militar a su guardia nocturna en el cuartel militar. El motivo no era sexual, por si a alguien se le acaba de encender la alarma. El motivo, de hecho, mejor lo cuento algún día, en la que mi reputación digital me importe un pepino, pero ahora no, que no tenemos tanta "confi", querido lector, pero era para buscar solución a una travesura de esas que se hacen a los 15... El caso es que, para poder acceder al cuartel había que dejar en depósito el carnet de identidad. Como por lo visto está terminantemente prohibido leer ninguna otra cosa en la garita que no sean instrucciones militares, el soldado de guardia tenía como hobby memorizar nombres y fechas de cumpleaños de las personas que por ahí pasaban. Tanto le gustaron mis nombres - y foto - que aún hoy se acordaba de todos ellos y se le ocurrió buscarme en Facebook. Según él, Aidana le parecía el nombre más precioso y melodioso que jamás había escuchado y que por eso jamás lo había olvidado. Añade, 'me puedo permitir estos cumplidos porque estoy felizmente casado.(Menos mal, no es un acosador) Aidana Franziska Trinidad tiene para mi algo de misterioso - aborigen, pero de animado, tipo samba y Bernal - Sprekelsen tiene algo de refinamiento aristocrático. Ya Bernal me suena a propietario de una plantación de mandarinos en flor. Sprekelsen suena a jurista y a sabiduría en todos los ámbitos de la vida, o a diplomático... ¡Pasmaita me he quedao! No puedo por menos que sentirme halagada por tanta asociación positiva, aunque en mi fuero interno crea que los  amigotes españoles aciertan más con el ¡Paca-Trini! (léase vociferando mentalmente desde un balcón en un cuarto piso) ¿Qué cosas, no?